Ciclosfera #7

Pascal Campion: la alegría de vivir

Cada mañana, miles de personas de todo el mundo reciben por correo electrónico una hermosa ilustración. Dos enamorados bajo la lluvia, unos niños correteando, una feliz familia celebrando el estar juntos… Hablamos de la delicada obra de Pascal Campion, un francés residente en San Francisco colaborador habitual de Pixar o Dreamworks, autor de varios libros de ilustraciones y un enamorado de las bicicletas, que suelen aparecer en sus dibujos como un símbolo de libertad, felicidad y entusiasmo.

Son muchos (más de 100 mil en Facebook, por ejemplo), pero Campion no se refiere a la gente que le sigue como fans o admiradores sino como “amigos”. Algo de eso hay: él les da los buenos días dejándoles, en el buzón de su ordenador, una ilustración que define como Sketch of the Day. Es el reflejo de algún momento mágico de su vida, que comparte en California con su mujer, su hija pequeña y, por supuesto, su bici. “Monto en ella a diario para ir a trabajar”, explica, “y he montado desde que era un niño. Si para dibujar me inspiro en las cosas que me pasan o en los momentos más bellos de mi vida… ¿Cómo no voy a dibujar bicicletas?”

Hora y media junto al río

No recuerda con precisión su primera montura (“creo que era una Peugeot”), pero sí el momento “inolvidable” en el que, con cuatro años, sus padres le quitaron los ruedines y empezó a rodar entusiasmado. Su amor por las dos ruedas continúa: ha tenido varias BMX y bicis de carretera y sigue disfrutando, cada día, de pedalear. “Voy hasta mi estudio en bici y es un paseo maravilloso. Transcurre junto al cauce de un río, no hay demasiadas cuestas y, durante una hora y media, tengo unas maravillosas vistas de San Francisco”.

San Francisco es, en efecto, un lugar espléndido y lleno de bicicletas. Sin embargo, Campion asegura que las echaba de menos cuando se mudó de su Francia natal. “De pequeño iba al colegio en bici todos los días, y un montón de compañeros hacían lo mismo. Cuando me vine a vivir aquí me pareció que había muy pocos ciclistas… Por eso no me extraña que, en los últimos años, la bici se haya vuelto a popularizar: lo extraño era que no estuvieran las calles repletas”.

La calidez de sus colores, el encanto de sus personajes y la belleza de los lugares que Campion retrata hacen pensar en una existencia muy placentera, coronada por unas entrañables bicicletas que nos trasladan a infantiles y deliciosos rincones. ¿Cómo es un día perfecto para este artista? “Con cosas que me pasaron ayer”, explica, “un poco de lo que me ocurrió hoy y, por qué no, muy parecido a mañana”, bromea. “En resumen: nunca puede ser todo perfecto, pero sí que podemos encontrar fragmentos de perfección en todo lo que nos rodea”.

Lo que le rodea es, entonces, una familia que inspira gran parte de su obra, una producción artística apabullante (“siempre me apetece dibujar. Dependiendo de mi estado de ánimo puedo elegir uno u otro motivo o emplear diferentes colores, pero siempre tengo ganas de trabajar”) y una bicicleta. ¿Cuál? Despistado, misterioso o, simplemente, juguetón, Campion nos deja con la duda. “¿Puedes creerte que no lo sé?”, contesta preguntando. “Dame un minuto, voy a mirarlo y te digo”. Y nos deja, como única respuesta, su talento.