Cultura ciclista

Thomas Yang (100copies): el artista que convierte las huellas de neumático en coleccionismo

Singapur despierta, Thomas Yang pedalea y de ese cruce entre energía cotidiana y mirada creativa nacen las ilustraciones de ‘100copies’. Cien copias por obra, ni una más, para capturar la esencia del ciclismo con una sensibilidad única. Así piensa, crea y respira un artista singular.

Cuando le propusimos hacer este reportaje, Thomas Yang respondió casi al instante. Agradecido y encantado de contestar un largo cuestionario. No es casual: detrás de cada póster de 100copies hay mucho de esa mezcla de humildad, pasión y trabajo constante que define a este diseñador.

La ciudad como alimento

Antes que hablar del comienzo, casi conviene empezar a mitad de camino. En una ciudad densa, ordenada y atravesada por ciclistas madrugadores. Porque, cada mañana, Thomas recorre pedaleando Singapur. “La ciudad juega un papel fundamental en la formación de mis ideas”, explica, “y vivir y montar en bicicleta aquí significa estar constantemente rodeado de arquitectura, cultura, gente y movimiento, algo que alimenta directamente mi proceso creativo”.

Las ideas son el corazón de 100copies. Yang no se sienta a dibujar una bicicleta sin más, sino que primero busca un concepto. “Elegir un tema es muy similar a mi trabajo como director creativo”, explica, “que empieza por encontrar una idea potente basada en percepciones reales”.

“100 era un número simbólico y fácil de recordar, y me llevó a imprimir cien copias de cada obra, que una vez agotada nunca se vuelve a imprimir” (Thomas Yang, 100copies)

Ser ciclista, eso sí, le da ventajas: “Cada obra de 100copies está inspirada en diferentes aspectos del ciclismo, desde bicicletas fixie y BMX hasta modelos de carretera o montaña. Cada disciplina tiene su propia cultura y comportamiento, y esos detalles a menudo inspiran los conceptos detrás de mis piezas”. Por eso, cada póster llega acompañado de una breve explicación que ayuda al comprador a entender qué historia se lleva a casa.

Pero el proyecto no nació con un plan maestro, sino de una carencia: la de no encontrar arte ciclista que le emocionara. “Como ciclista apasionado, buscaba en Internet carteles con temática de ciclismo para decorar mi apartamento, y me di cuenta de que no había muchas opciones que realmente capturaran su espíritu”, recuerda.

La chispa llegó cuando su agencia organizó una exposición interna y él decidió crear dos pósters de bicicletas que terminaron siendo dos de las primeras obras vendidas en el evento. “Ese momento se me quedó grabado”, confiesa, “y de ahí surgió la idea de crear una serie dedicada a diseños e ilustraciones centrados íntegramente en bicis”.

“He creado ediciones especiales en respuesta a grandes desastres en todo el mundo, como el tsunami en Japón e Indonesia, el terremoto de Nepal, el tifón en Filipinas o la guerra en Ucrania para recaudar fondos” (Thomas Yang, 100copies)

Solo cien

El nombre y el formato también forman parte del relato. Cuando decidió compartir su arte en internet buscaba algo con sentido y personalidad: “Quería una marca significativa, memorable y de edición limitada”, explica. Investigando, vio que muchas tiradas iban de 50 a 300 ejemplares, y al mismo tiempo ideó un logotipo basado en dos ceros con forma de bicicleta. “El ‘100’ me pareció perfecto para mantener la exclusividad y encajar con el concepto”, explica. “Era un número simbólico y fácil de recordar, y me llevó a imprimir cien copias de cada obra, que una vez agotada nunca se vuelve a imprimir”.

Si la ciudad es el contexto y el concepto es el motor, la técnica es el lenguaje, y aquí también se resiste a una sola etiqueta. “Disfruto variando mi estilo para adaptarlo a cada idea, siendo versátil y flexible”. Su trabajo abarca desde piezas tradicionales con pincel y tinta hasta ilustraciones vectoriales gráficas, diseños basados en tipografía e incluso enfoques más experimentales, como la creación de monumentos urbanos con huellas de neumáticos reales. Y, cuando no encuentra la herramienta adecuada, la inventa: llegó a fabricar él mismo un pincel alargado porque no encontraba nada adecuado para una de sus creaciones.

A por el cambio

¿Y pedalear? No es solo un motivo visual, sino una forma de pensar. O, mejor dicho, una mezcla de ambas. “Me surgen muchas ideas mientras pedaleo”, analiza, “porque el ritmo y los pequeños momentos en bici despiertan mi creatividad. Al mismo tiempo, la bici es en sí misma un poderoso símbolo artístico”. Y es desde esa doble mirada, creativa y ciclista, como también observa el momento mundial del ciclismo. “Cada vez más gente pedalea para ir al trabajo, mantenerse en forma y llevar una vida más sostenible”, explica. “Y eso me apasiona, porque la bicicleta es más que una máquina. Es un símbolo de libertad, simplicidad y cambio positivo”.

Admira la inteligencia visual de Noma Bar, la precisión conceptual de Paul Belford y hasta la filosofía fluida de Bruce Lee y su “Be Water, My Friend’.

Quizá por todo eso Thomas no habla de 100copies como una simple tienda online de pósters, sino como un proyecto a largo plazo que crece con cada nueva pieza y con cada nuevo cliente. “La gente que compra mis obras es una gran fuente de motivación”, reconoce. “Su apoyo me inspira a no rendirme nunca para seguir, año tras año, creando nuevas obras de arte con bicicletas”. Mientras tanto, y en algún punto de Singapur, otro amanecer le espera sobre dos ruedas, buscando la próxima idea que convierta en cien copias y miles de historias personales colgadas en las paredes de ciclistas de todo el mundo.

Las bicicletas de Thomas Yang

Yang dibuja y vive rodeado de bicicletas. Actualmente tiene cuatro: dos Brompton, una Specialized de montaña y una Flying Pigeon clásica y modificada. Antes, montaba más en carretera, pero Singapur “está tan bien conectado con los parques”, explica, “que ahora prefiero usar las plegables para mis rutas diarias”. En su opinión, esas dos Brompton “son como dos amigas que me recuerdan la simple libertad de subirme a una bicicleta y explorar la ciudad a mi propio ritmo”.