
Convertido en espejo el asfalto de la calle, Alesia refleja ruedas y cuerpos que se difuminan. Al volver a alzar la vista vemos dos relucientes bicis, montadas por dos ciclistas que parecen sacados de una película. Él es un galán repeinado que derrocha seguridad en sí mismo. Ella podría ser Katharine Hepburn, encarnando a una reportera en una comedia de Cukor. La guerra quedó atrás. No hace falta recordarla, porque la ciudad y la vida han vuelto pedaleando. Sí, había vida, ilusión, amor, tras tanta muerte y dolor.
