
Durante casi dos décadas, Txita ha operado en San Sebastián demostrando que la ciclologística no es una promesa, sino una solución real para la última milla.
Su director, Dani Ruiz, conoce mejor que nadie qué necesitan las ciudades para que el reparto en bicicleta pueda crecer con garantías. “No basta con buenas palabras”, afirma, “sino medidas concretas que faciliten que este modelo sea competitivo de verdad”.
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1. Permitir los remolques
“Accesorios como los remolques son muy útiles para la ciclologística”, explica Dani, “pero en principio están prohibidos por la DGT. Sin embargo, los Ayuntamientos pueden permitirlos en su entorno urbano, lo que contribuiría a fomentar y facilitar el reparto. Ya los hay motorizados y que te permiten llevar hasta 200 kilos de carga o un palet, pero su uso debe y puede estar permitido por las ordenanzas municipales”. No es algo extraño: como cita Dani, ciudades como Vitoria, San Sebastián o Bilbao ya los han permitido.
2. De la mano de los expertos
El primer paso para que un Ayuntamiento desarrolle la ciclologística puede ser, simplemente, conocer los proyectos de ese tipo que estén en marcha en su localidad. “Además de conocer su experiencia”, explica Dani, “podrán escuchar sus consejos, y así saber de una forma mucho más concreta las dificultades, desafíos y necesidades que hay que solventar”.
"Como se ha visto en Vitoria o San Sebastián, contar con un buen local es como usar un buen abono para que la ciclologística crezca" (Dani Ruiz, Txita)
3. Cesión de un local
Muy importante: la ciclologística se centra en la última milla, y por eso es realmente importante contar con un espacio en el centro de la ciudad que facilite el reparto. “Es fundamental que los Ayuntamientos valoren la cesión de un espacio que se transforme en un micro-hub”, explica Dani, “porque muchas veces la ciclologística no puede desarrollarse por el coste de alquilar un local de unos doscientos metros con ese propósito”. Sin embargo, muchos Ayuntamientos tienen espacios con estas características infrautilizados o, directamente, sin dar, cuando pueden marcar la diferencia: “Como se ha visto en Vitoria o San Sebastián”, explica Dani, “contar con un buen local es como usar un buen abono para que la ciclologística crezca”.

4. Préstamo de vehículos
Las bicicletas de carga deben probarse… y verse por las calles para generar curiosidad o, simplemente, que sean descubiertas. Por eso, existen experiencias de éxito de ciudades que cuentan con una flota de cargobikes para ceden a las empresas o la ciudadanía y, como explica Dani, “romper así el hielo y que sean conocidas. No es un servicio de bicicleta compartida, sino una forma de difundirlas, porque algunos de los que las prueban las terminan comprando y, sobre todo, las introducen en la conversación y el imaginario social”.
"No basta con buenas palabras, sino medidas concretas que faciliten que este modelo sea competitivo de verdad" (Dani Ruiz, Txita)
5. Apoyo económico
Y, por supuesto, una muy buena forma de fomentar la ciclologística y el uso de bicicletas de carga es subvencionar su compra. “No hace falta regalarlas”, aclara Dani, “sino que puede bastar con cubrir un 15% o un 20% del valor total del vehículo”. Y, como concluye Dani, tampoco es necesario esperar que lo haga el Estado, sino que puede hacerse a nivel municipal o regional, porque “hay ejemplos de todo tipo, valías y tamaño de la entidad y siempre han sumado”.
