
Llegabas por Via Tortona y no hacía falta buscar demasiado. Lo veías enseguida, y no porque destacara más que otras cosas de la Milan Design Week sino porque, de verdad, desconcertaba. Un edificio con la fachada... ¡abierta! Literal, como dicen ahora los jóvenes.
Como si alguien hubiera tirado de una cremallera gigante y dejado medio desnudo un edificio. Y lo mejor es que no era un efecto digital, sino que estaba ahí. Y funcionaba. El escultor Alex Chinneck (Londres, 1984) lleva más de dos décadas trabajando en la fascinante frontera entre lo posible y lo creíble. Su especialidad es intervenir edificios doblándolos, retorciéndolos, haciéndolos fluir.
“Me interesa el punto en el que algo deja de ser lo que era, pero aún no se ha convertido en otra cosa” (Alex Chinneck)
Durante la presentación en Milán de esta obra, en 2019, Chinneck explicaba que él intenta que “la gente dude de lo que ve, pero sin engañarla”. Y lo resume bien: sabes que esto es es real, pero no entiendes cómo y por qué.
Un edificio se abre
Titulada IQOS World Revealed, la intervención se presentó en abril de 2019 dentro del Fuorisalone, el programa paralelo a la feria oficial del mueble de Milán. En uno de los eventos de diseño más influyentes del mundo, con cientos de instalaciones efímeras repartidas por la ciudad, competir no es fácil. El edificio elegido, una antigua nave industrial en el distrito de Tortona, había pasado de fábrica a laboratorio creativo, una transición que refuerza el objetivo de Chinneck: abrir, transformar, reinterpretar lo existente. “Me interesa el punto en el que algo deja de ser lo que era pero aún no se ha convertido en otra cosa”, explica.
Pero detrás del gesto, aparentemente simple, de abrir una cremallera, hay un desarrollo técnico enorme. Diez meses de trabajo, decenas de ingenieros, fabricantes y técnicos implicados y una estructura creada para la ocasión. Por supuesto la fachada no se corta sino que se reconstruye, y cada pieza de la cremallera es fabricada a medida. “No me interesa la ilusión desde un único punto de vista”, insiste Chinneck, y se notaba si te movías alrededor. Podías acercarte y alejarte, tocar, rodear y, finalmente, rascarte la barbilla asombrándote de que lo irreal se había transformado en real.
Milan, foco mundial
Aunque no se llevó un premio oficial (la Milan Design Week no funciona como un certamen competitivo), la instalación fue reconocida por medios internacionales de diseño, arquitectura y cultura. Designboom o Dezeen la destacaron como una de las intervenciones más relevantes de 2019 por “su capacidad de combinar espectáculo, precisión técnica y accesibilidad”. Eso, la accesibilidad, también es destacable, porque en un ambiente muchas veces conceptual o críptico Chinneck consiguió que todo el mundo entendiese la obra.

“No quiero que mi trabajo sea exclusivo”, afirmaba, “sino que cualquiera pueda disfrutarlo”. Eso sí; como casi todas las intervenciones del Fuorisalone, IQOS World Revealed (patrocinada, por cierto, por la mayor tabaquera del mundo, Philip Morris), fue efímera y desmontada tras la Milan Design Week. “Me gusta que mis obras tengan una vida intensa pero corta”, asegura el artista, “porque eso las hace más especiales”. Y aquí es donde más encaja la bici: esta obra, como tantas otras cosas, necesitaba tiempo. Tiempo para detenerte y acercarte, rodearla, alejarte y volver. Lo mismo que ha ces al pedalear y eliges dónde parar. Llegas, bajas de tu bici y te quedas un rato. El que quieras. Mirando y, a veces, preguntándote qué es y qué no es irreal.

El mago
Alex Chinneck estudió escultura en el Chelsea College of Art & Design (University of the Arts London), y pronto empezó a trabajar el espacio público con una obsesión: que los edificios se comporten como si fueran otra cosa. Su carrera despega a principios de la década de 2010 con fachadas que se deslizan, casas que se derriten y muros que parecen respirar. Entre sus obras más conocidas están From the Knees of my Nose to the Belly of my Toes (una casa de Margate que parece fundirse), A Pound of Flesh for 50p (donde una fachada de ladrillo se curva como una tela sobre Covent Garden) o Six Pins and Half a Dozen Needles, también en Londres. De intervenciones más escultóricas a proyectos cada vez más complejos técnicamente donde colaboran ingenieros, arquitectos y fabricantes industriales.


