Cultura ciclista

Una bici en Flandes

En Flandes, Bélgica, el ciclismo es tan natural y disfrutable como la cerveza. Además de ofrecer infinitas posibilidades para el cicloturismo, también nos esperan ciudades como Amberes, Brujas, Gante, Lovaina o Malinas, donde descubrir un amplio abanico de rutas, patrimonio, gastronomía y cultura. En otras palabras: nos hemos enamorado de un destino donde pedalear es, en definitiva, vivir.

Para muchos, Flandes es uno de los rincones con más atractivos turísticos por metro cuadrado de toda Europa. Pero es que, si además te gusta el ciclismo, esta región de Bélgica (en concreto, su mitad septentrional), se transforma en un paraíso. Eso, y no otra cosa, supone recorrer pedaleando cualquiera de las llamadas Flanders’ Finest, una cuidada selección de trayectos que suponen la guinda al pastel perfecto para tus vacaciones ciclistas.

En Flandes puedes pedalear entre las copas de los árboles, atravesar un lago con el agua a la altura de los ojos o perderte entre castillos, bosques y pueblos medievales. ¡Un auténtico paraíso ciclista!

Los frondosos bosques del Parque Nacional Brabantse Wouden, los coloridos parajes de Kalmthoutse Heide o el entorno prácticamente desértico del sorprendente Sáhara de Lommel son solo tres ejemplos de la extraordinaria variedad natural de un lugar cruzado por innumerables trayectos, icónicas conexiones que unen distintos ecosistemas, pueblos medievales y valles fluviales. Decir “caminos ciclistas” se queda, desde luego, corto, porque hablamos de que tú y tu bici cruzaréis estanques por debajo del nivel del agua o pasarelas elevadas que os transportarán a pedalear sobre las copas de árboles.

La increíble ruta entre las copas de los árboles, fotografiada por David Peskens.
La increíble ruta entre las copas de los árboles, fotografiada por David Peskens.

Historia natural

No, no es normal poder surcar con tu bicicleta las históricas colinas del Westhoek, toda una lección de historia a través de las huellas de la Primera Guerra Mundial. Como tampoco lo es poder cruzar los valles de Pajottenland, una experiencia similar a la de adentrarnos en un lienzo, en concreto a los del icónico (y local) Bruegel. ¿Otro lugar único? Hay muchos, pero vamos con Reading between lines, una sobrecogedora iglesia transparente completamente integrada en el entorno de Borgloon, dentro del Parque Paisajístico Haspengouw.

Ruta ciclista inspirada en la famosa clásica de primavera Gante-Wevelgem.
Ruta ciclista inspirada en la famosa clásica de primavera Gante-Wevelgem.

Lugares de los que vuelves tan eufórico como, al mismo tiempo, relajado. Escenarios que grabarás a fuego en tu retina. Por su belleza. Por ser únicos. Y, esto es muy importante, por el placer que supuso descubrirlos, siempre a través de unas inmejorables infraestructuras ciclistas con detalles como las estaciones de tren reconvertidas en cafeterías. ¿Se puede pedir más? Sí. Se puede. Pídeselo a Flandes, que te lo va a dar, ¡pero vayamos por partes!

Amberes

Integración perfecta entre un centro histórico monumental y la arquitectura más vanguardista, es un escenario perfecto para disfrutar de la bici y recorrer sobre ella los puntos de mayor interés de la ciudad antes de conectar directamente con la Ruta Kempen, repleta de bosques de pinos, castillos, fortalezas rodeadas de agua y un interesantísimo pasado minero e industrial que no debes perderte.

Saliendo del ámbito estrictamente urbano, a pocos kilómetros nos adentramos en el brezal de Kalmthoutse Heide o, más hacia el interior, la región de De Kempen: un lugar lleno de valles fluviales perfecto para combinar el ciclismo con experiencias únicas en el mundo, como pedalear literalmente por el agua atravesando un lago a la altura de la vista, rodar entre las copas de los árboles a diez metros de altura sobre una pasarela circular, escalar torres de bomberos, dormir en cabañas suspendidas o disfrutar de un recorrido en kayak.

La imprescindible catedral de Amberes.
La imprescindible catedral de Amberes.

Brujas

Famosa en todo el mundo por sus canales de postal y su impecable conservación medieval, es el punto de partida perfecto para hacer la Ruta de los Castillos, un trazado que serpentea entre frondosos bosques, parques históricos y antiguas residencias nobiliarias flanqueadas por espectaculares jardines. Poniendo rumbo hacia la costa nos topamos con la Ruta de los puertos perdidos del Zwin, un fascinante itinerario a través de paisajes de pólderes y dunas que termina en la Reserva Natural del Zwin, el lugar donde descansar, sacar los prismáticos y disfrutar del avistamiento de aves migratorias junto al mar del Norte.

Atardecer en Brujas.
Atardecer en Brujas.

Gante

Alma joven, espíritu universitario y un amor incondicional por la bici que se respira en cada uno de sus canales, calles y espacios culturales. El trazado urbano es una delicia, pero lo mejor empieza cuando sigues el curso del agua hacia las afueras por la Ruta de la región del río Lys o la Ruta de los castillos. Allí el paisaje cambia por completo, entre choperas, prados abiertos y villas históricas que parecen salidas de un cuadro, atravesando exactamente los mismos rincones a orillas del río que sirvieron de inspiración a generaciones y generaciones de grandes maestros pintores.

La rampa del Puente de San Miguel, situado en el corazón histórico de Gante.
La rampa del Puente de San Miguel, situado en el corazón histórico de Gante.

Lovaina

Elegancia universitaria y patrimonio monumental en una sola ciudad, viva y especialmente accesible. Lovaina, además de un lugar que no debes perderte, es la casilla de salida de la Ruta Bouts y de la cerveza, una propuesta que rinde homenaje al pintor flamenco Dieric Bouts y a la tradición cervecera de la histórica fábrica de Stella Artois, llevándote hasta las puertas del castillo de Horst y el verdor de los valles del Hageland. La Meerdaal route te conecta directamente con el Parque Nacional Brabantse Wouden, una enorme masa forestal que, en primavera, regala el incomparable espectáculo de sus senderos alfombrados de jacintos silvestres.

La Ruta de las vitrinas en bici, desde Lovaina
La Ruta de las vitrinas en bici, desde Lovaina
De Amberes a Brujas, de Gante a Lovaina o Malinas: ciudades fascinantes, infinitas rutas para descubrir y una cultura que convierte la bicicleta, la gastronomía y la buena cerveza en toda una forma de vida.

Malinas

Coqueta, de espíritu medieval y cruzada por el río Dyle, es una de esas joyas que se disfrutan sin prisas. La ruta de referencia en la zona propone una escapada hacia Boom en un trazado completamente llano que discurre entre cuatro ríos, conectando palacios urbanos con parajes de un alto valor ecológico. Para completar la jugada, la ruta rinde tributo a la enorme tradición cervecera local proponiendo paradas en enclaves únicos, uniendo en el mismo recorrido desde históricas fábricas tradicionales hasta una microcervecería instalada en el interior de una antigua iglesia reconvertida.

La calle Haverwerf, en Malinas (foto: Stef Keynen).
La calle Haverwerf, en Malinas (foto: Stef Keynen).

Cerveza... y mucho más

Además de la Ruta de la Lambic, la Geuze en el Brabante flamenco o los recorridos entre los campos de lúpulo del Westhoek para conocer de primera mano los procesos de fermentación, aprender sobre la historia cervecera de la zona y brindar con su “oro líquido” te servirán para mojar el emblemático Stoofvlees (estofado de ternera elaborado con cerveza negra) o un reconfortante guiso gantés Waterzooi acompañado de las imprescindibles patatas fritas de los frietkoten. Pero no acaba ahí la cosa: en la costa triunfan las crujientes croquetas de quisquillas grises del mar del Norte (Garnaalkroketten), y en el interior los espárragos blancos. De postre, conviene resaltar su tradición chocolatera, los gofres recién hechos y los tradicionales cuberdons (caramelos) de Gante.

En tu móvil

Consulta todas las rutas Flanders’ Finest, descarga sus archivos GPX y planifica tus recorridos a través de la web de Visit Flanders.

Las mágicas calles de Lovaina, por David Samyn.
Las mágicas calles de Lovaina, por David Samyn.