No nos cansamos de hablar París: tras varios años sin visitarla, el pasado verano pasamos unas semanas en la capital francesa y, en efecto, está viviendo toda una revolución ciclista. Las medidas adoptadas por las autoridades y lideradas por la alcaldesa, Anne Hidalgo, han transformado la movilidad en la ciudad, que ha pasado de estar abarrotada de coches y, por ende, de atascos, a ver cómo gran parte de estos automóviles desaparecían de las calles y eran sustituidos por patinetes y, por supuesto, bicicletas.
Pero ahora París tiene un nuevo reto: organizar, del 26 de julio al 11 de agosto de 2024, los próximos Juegos Olímpicos. Y sus responsables quieren aprovechar la oportunidad para reforzar su apuesta por el ciclismo urbano, por lo que ya han anunciado que, antes de julio de 2024, estarán disponibles unos nuevos 60 kilómetros de carriles bici para unir el suburbio nororiental de Seine-Saint-Denis (donde se celebran buena parte de los Juegos) con distintos puntos de la ciudad.
Así, por ejemplo, ya están a punto de inaugurarse unos 30 kilómetros de carril bici dentro de la capital. Otros 25 se construirán en la zona de Seine-Saint-Denis, que se sumarán a los 130 kilómetros ya existentes. Además, se instalarán unas 10.000 plazas para aparcar bicicletas en lugares fundamentales como el estadio de Roland Garros (legendaria sede del homónimo trofeo de tenis, y que será escenario de las pruebas olímpicas de dicho deporte) o la zona aledaña a la Torre Eiffel, más 3.000 plazas adicionales (y que, por cierto, quedarán después de los Juegos) cerca del Estadio de Francia, en Seine-Saint-Denis.
No es sólo eso: el sistema de alquiler de bicicletas de París, Velib, dispondrá de unas 3.000 bicicletas más, aprovechando que de aquí a 2024 se renovará por completo la flota con la adquisición de un total de unas 15.000 bicis.