Ciudades

Maravillas Ciclistas: Radbahn, en Berlín

El proyecto berlinés Radbahn quiere convertir el trazado de una antigua vía del tren en una flamante ciclovía.

En muchas ocasiones, no es necesario hacer una gran inversión para obtener una gran infraestructura. En Berlín, ciudad acostumbrada como pocas a darle nuevos usos a viejas construcciones, lo saben bien. Y quizá por ello es allí donde ha surgido un proyecto que nos ha enamorado por su belleza, utilidad y sencillez: Radbahn.

La idea es construir una ciclovía de 9 kilómetros bajo la línea de metro U1, que tiene más de 120 años de antigüedad, lo que la convierte en uno de los más reconocibles iconos de la capital alemana. De esta manera se conseguiría ganar para las bicicletas un espacio desaprovechado y, al mismo tiempo, proteger a los ciclistas de las lluvias y la nieve, dos fenómenos muy habituales en Berlín.

“La idea nació en 2014. Uno de los miembro del proyecto circulaba a menudo en bicicleta bajo la línea U1, y se preguntaba cómo era posible que aquel hermoso trozo de tierra en mitad de la ciudad no tuviera ningún uso”, recuerda Perttu Ratilainen, uno de los impulsores del proyecto. “Se dio cuenta de que podría ser óptima para pedalear, por lo que durante el siguiente año y medio nos dedicamos a darle forma a la idea. En noviembre de 2015 iniciamos oficialmente una campaña en redes sociales y medios de comunicación para hacerla realidad”.

Del papel a la realidad

Desde entonces, los ideólogos de Radbahn se han reunido con todo tipo de autoridades: políticas, académicas, empresariales… En los próximos meses concluirán el estudio final, en el que se analizará el proyecto al detalle, así como su impacto en las comunidades y negocios locales.

¿Pueden los berlineses esperar que Radbahn se convierta en una realidad? “Creo que sí, pero preferiría no especular al respecto, porque en última instancia la decisión va a recaer en los políticos”, reconoce Ratilainen. En cualquier caso, los ciclistas berlineses han acogido la idea con los brazos abiertos. “Estamos desbordados por el recibimiento que ha tenido el proyecto”, explica Ratilainen. “Hemos obtenido gran repercusión en los periódicos, recibido un premio de eco-diseño por parte del Ministro Federal de Medio Ambiente y recogido miles de comentarios positivos en las redes sociales. Todo ello indica que la predisposición por parte de los ciudadanos es muy buena. Siempre habrá quien piense que supone una inversión de dinero demasiado elevada, o quien encuentre algún pero, pero no son más que una minoría muy, muy pequeña”.

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