Cultura ciclista

Maravillas Ciclistas: Animales acuáticos

En Genk (Bélgica) existe una de las infraestructuras ciclistas más curiosas del mundo: un carril bici que circula por debajo del nivel del agua. Recorrerlo es una experiencia única. ¿Vienes?

El mundo está lleno de rincones increíbles. Por eso, parece lógico pensar que no es fácil elaborar una lista con los 100 lugares más excepcionales del globo. Una tarea a la que se enfrentan cada año los redactores de la revista Time, que reconocen así la singularidad de obras de ingeniería, parques, edificios o reservas naturales. Espacios que, más que visitarse, se viven.

En el último de esos listados, Time destacó una de las vías ciclistas más extraordinarias del mundo. Es la que discurre a través de un estanque en De Gijers, una reserva natural de 700 hectáreas situada en el municipio belga de Genk, en la provincia de Limburgo. Aunque, quizá, más que decir “a través” convendría especificar “por debajo de”. Porque así es: a lo largo de sus 212 metros de largo (y otros tres de ancho) la infraestructura discurre bajo el nivel del agua. Concretamente, a 1,6 metros de profundidad. De ahí, claro, que fuera bautizada como Cycling Through Water.

Flotar sobre el lago

Inaugurado en 2016, el singular carril bici captó desde el primer día la atención de los ciclistas. De media, 800 de ellos lo cruzan cada día, con picos de actividad que durante los fines de semana alcanzan los 5.000 ciclistas. Dos años después de su inauguración, han pedaleado por él más de 350.000 personas, que han convertido el paso en un punto de referencia de las numerosas rutas ciclistas que atraviesan la reserva. Desde la orilla, el efecto visual es enormemente curioso: las cabezas de los ciclistas parecen desplazarse flotando sobre el agua, en un espectáculo al que asisten con curiosidad los numerosos cisnes que viven en el estanque.

Foto: Toerisme Limburg.
Foto: Toerisme Limburg.

“La provincia de Limburg fue una de las primeras de Bélgica en desarrollar el cicloturismo, hace casi 25 años”, cuenta a Ciclosfera Igor Philtjens, presidente de la oficina de turismo de Limnburgo e impulsor del proyecto. “Es un auténtico paraíso para el ciclista, con casi 2.000 kilómetros de vías ciclistas repartidas por toda la provincia. Rutas seguras y cómodas que recorren dos millones de cicloturistas cada año. Debemos seguir invirtiendo e innovando para mantener nuestra posición de liderazgo en esta materia. No queremos crear más kilómetros de vías ciclistas, sino mejores vías ciclistas. Y la forma de hacerlo es agregando experiencia a los existentes. Porque el turista actual no sólo quiere ver o visitar algo, sino que busca una experiencia”.

El tiempo de realización del proyecto fue sorprendentemente corto, dada la buena sintonía entre los distintos agentes implicados: la citada oficina de turismo de Limburgo, las distintas administraciones públicas, tanto locales como regionales, y el estudio de paisajismo Buro Landschap. “Se concluyó en apenas 100 días”, cuenta Philtjens con orgullo. Todo ello, a pesar de que entraban en juego gran cantidad de factores en contra, empezando por tratarse de un parque natural. “Muchos dijeron que sería imposible hacerlo”, reconoce Philtjens. Una capacidad de imponerse a los contratiempos que, sumada al excelente resultado final, fue reconocida este año con el premio a la excelencia en los 2018 World Landscape Architecture Awards.

Foto: Toerisme Limburg.
Foto: Toerisme Limburg.

El jurado no sólo premió la originalidad del proyecto: también su respeto al entorno. El estanque mantiene su continuidad bajo la infraestructura, lo que permite a los animales moverse de forma ininterrumpida, minimizando el impacto de este elemento artificial en sus vidas. Además, el proyecto incluyó medidas de conservación del entorno y mejora de la calidad del agua, lo que ha repercutido favorablemente en la calidad de vida de la fauna del lugar, especialmente anfibios y aves.