
El Pirineo y las Tierras de Lleida han dejado claro por qué siguen encabezando el sector del turismo activo en España. En un acto conjunto con la Agencia Catalana de Turismo y la Asociación de Empresas de Deportes de Aventura del Pallars Sobirà, el Patronato de Turismo ha presentado una oferta diseñada para el nuevo perfil de viajero: aquel que huye de las masificaciones y busca una conexión real con el entorno natural a través de la actividad física y el respeto al medio ambiente.
Uno de los grandes hitos de esta presentación ha sido la celebración de los 40 años de rafting en la Noguera Pallaresa. Y no es solo un número; como explica Flòrido Dolcet, presidente de la asociación del Pallars Sobirà, se trata de la propuesta pionera que impulsó la creación de una oferta de turismo activo que hoy es líder en el Estado. Este río fue el germen de un ecosistema que hoy cuenta con 280 empresas dedicadas a los deportes de aventura en tierra, agua y aire.

"El viajero actual busca experiencias que combinen actividad física, gastronomía local e inmersión cultural, y nuestra oferta encaja plenamente con los valores del turismo responsable" (Juli Alegre, Patronato de Turismo de Lleida)
El impacto de este modelo de turismo "de pedal, bota y remo" es incuestionable. Según datos de la Cátedra de Turismo de la Universitat de Lleida, el sector genera ya más de 114 millones de euros anuales y sostiene 1.857 puestos de trabajo. Para Juli Alegre, director del Patronato, estas cifras son el resultado de una apuesta por la calidad y la personalización: "El viajero actual busca experiencias que combinen actividad física, gastronomía local e inmersión cultural, y nuestra oferta encaja plenamente con los valores del turismo responsable".
Lleida se reafirma así como un destino competitivo y diverso, capaz de ofrecer aventura y bienestar durante todo el año en espacios naturales de una belleza de primera división.