Ciudades

La ECF reclama 6.000 millones de euros para impulsar el ciclismo urbano

La Federación Europea de Ciclistas ha calculado los fondos necesarios para un cambio de paradigma, y explica cómo desbloquearlos.

El ciclismo urbano en Europa necesita un impulso decidido. Y este pasa, como tantas otras cosas, por el dinero. En concreto, por una inversión de unos 6.000 millones de euros, según ha calculado la Federación Europea de Ciclistas (ECF, por sus siglas en inglés).

En un interesante documento -que también ha sido traducido al castellano– la ECF no solamente explica la importancia de esta partida económica, sino que explica cómo desbloquear dichos fondos y los beneficios que tendría para el conjunto de la sociedad, no sólo en términos de movilidad, sino también en materia económica, de medio ambiente y de salud pública.

“Es la hora de la verdad para el futuro de las regiones europeas”, arranca el documento de la ECF. “Finaliza el ejercicio económico 2014 – 2020 y debemos esbozar una nueva visión de política regional. Tenemos que dar respuesta a estas preguntas: ¿En qué ciudades, pueblos y aldeas querremos vivir? ¿Cómo queremos proteger la seguridad y bienestar de nuestros ciudadanos? ¿Cómo podemos garantizar que las audaces inversiones que hoy se perfilan conllevarán los mayores beneficios posibles a nivel económico y social?”.

El documento señala que el presupuesto de la UE para 2021–2027 ha sido “fuente de agrias disputas entre los encargados europeos de las políticas”. Dado que éstos acordaron que el 30%  del presupuesto de la UE se destinara a políticas climáticas, así como a favorecer aquellos proyectos que mejoren la salud de los ciudadanos europeos y les protejan de la COVID-19, desde la ECF recuerdan que “la bicicleta es la solución perfecta para ambos aspectos”.

La apuesta por el ciclismo urbano es clave.
La apuesta por el ciclismo urbano es clave.

“Entender los beneficios de las inversiones en ciclismo y tener una visión audaz de la movilidad orientada al futuro para el estado o región son las claves del éxito”, explica la ECF. “Pero igualmente importante es entender el proceso y capacidad de trasladar esta visión a las disposiciones específicas de los documentos de programación. Sólo así se podrán garantizar los fondos de la UE necesarios para que los planes se hagan realidad”.

Por todo ello, el documento explica al detalle el proceso que va de la normativa de la UE a las inversiones específicas, así como la estructura de los documentos de programación para que los estados miembros y regiones declaren cómo quieren emplear los recursos de los fondos europeos. Una información enormemente útil para que el dinero se convierta en políticas concretas y útiles para los ciudadanos.

España no cumple

Más allá de las cifras y datos a nivel europeo, el informe de la ECF se centra en la situación específica de España. Nuestro país “se encamina a no cumplir los objetivos de emisiones de CO2 en el 2030 si no aplica las políticas ambiciosas del borrador del Plan Nacional de Energía y Clima”, advierte el documento. “El transporte es el sector con mayor crecimiento de emisiones de gases de efecto invernadero”. Por ello, es necesario “emprender acciones para acelerar la transición hacia una movilidad limpia y sostenible, así como la descarbonización de la energía y el incremento de la eficiencia energética, en particular a nivel de distrito y construcción”, apuntan los responsables de la ECF.

En concreto, el estudio establece una serie de recomendaciones para España. En primer lugar, centrar la inversión en la transición digital y verde, en particular para acelerar la investigación e innovación, producción y uso limpio y eficiente de energía, infraestructura energética, gestión de agua y residuos y transporte sostenible. En segundo, pero no menos importante, la transformación hacia una “economía neutral para el clima” que requerirá una gran inversión durante un periodo constante en energía renovable, infraestructura de energía sostenible, eficiencia energética y transporte sostenible entre otros. “Se debería de promover el transporte sostenible y eficiente, incluyendo el refuerzo de servicios de transporte público e implantación de combustibles alternativos, en especial los vehículos eléctricos”, concluyen.