Cultura ciclista

Exposición gratuita en el Bici Lab Andorra: "Un negoci sobre rodes"

Durante décadas, la bicicleta ha sido herramienta, sustento y oportunidad laboral. Hoy vuelve a abrirse paso en nuestras ciudades y territorios, y Bici Lab Andorra recupera esa relación directa entre trabajo y ciclismo en ‘Un negoci sobre rodes’, exposición imprescindible y abierta hasta primavera de 2027. (Fotos: Tony Lara).

Hubo un tiempo en el que, sin explicaciones ni discursos, la bici era parte del paisaje laboral. Carteros que conectaban pueblos, lecheros que atravesaban ciudades antes del amanecer o trabajadores del campo las usaban como una herramienta más, tan integradas en la vida que pasaban desapercibidas. En un contexto completamente distinto esa lógica reaparece ahora, y es en ese cruce entre memoria y presente donde se sitúa Un negoci sobre rodes, la nueva exposición del Bici Lab Andorra.

Un museo que piensa la bici

Consolidado ya como uno de los espacios más interesantes de Europa a la hora de interpretar la bicicleta más allá de su dimensión técnica, el museo andorrano no se limita a mostrar modelos o recorrer su evolución histórica sino que propone lecturas más complejas que conectan la bici con la sociedad, la economía o la cultura. “Entendemos la bici como algo con muchos vértices y perspectivas”, explica su director, Eduard Tarrés, y esa idea atraviesa la recién estrenada exposición en la que, una vez más, la bici no es un elemento aislado sino un vínculo que permite, transforma y genera.

Porque Un negoci sobre rodes parte de una observación sencilla: la relación entre trabajo y bicicleta es mucho más profunda y diversa de lo que suele contarse. “Queríamos hablar de algo muy universal pero que cada uno vive de forma distinta”, señala Tarrés, y por eso la exposición despliega un abanico de oficios que nacieron con la bici, otros que la incorporaron como herramienta clave y algunos que, ahora, encuentran nuevas formas de desarro llarse en torno a ella. El visitante, en resumen, no se enfrenta a una tesis cerrada sino a una serie de ejemplos que construyen un relato.

En paralelo, aparece una idea que sobrevuela el recorrido: el cambio constante del trabajo, oficios que esaparecen, mutan o surgen en contextos muy distintos a los de hace unas décadas. Como apunta Tarrés, “sorprende cómo en tiempos de IA la bici sigue encontrando su lugar, adaptándose sin necesidad de reinventarse por completo y manteniendo una lógica que sigue funcionando”.

Historias con nombre propio

El núcleo de la exposición son quince protagonistas reales que sostienen el relato. Quince personas concretas y con trayectorias reconocibles, que explican en primera persona y en contextos muy distintos qué significa trabajar con bici, y que a través de frases escritas a mano, fragmentos de entrevistas en audio y en su idioma original o, por supuesto, bicicletas, regalan una cercanía difícil de imaginar.

Porque el recorrido combina tiempos, geografías y situaciones sin establecer jerarquías. El testimonio de Mike Sheenan, uno de los últimos carteros irlandeses que trabajaban en bicicleta a finales de los años setenta, convive con el de Nuri Soto, una rider actual que se rebeló ante la precariedad fundando el colectivo Mensakas.

“En tiempos de IA la bici sigue encontrando su lugar, adaptándose sin necesidad de reinventarse por completo y manteniendo una lógica que sigue funcionando” (Eduard Tarrés, Bici Lab Andorra)
“En tiempos de IA la bici sigue encontrando su lugar, adaptándose sin necesidad de reinventarse por completo y manteniendo una lógica que sigue funcionando” (Eduard Tarrés, Bici Lab Andorra)

Y, entre medias, perfiles que amplían el campo de visión y evitan cualquier lectura simplista, como los de Ismaila Gadjigo (un senegalés que llegó a España y usaba la bici para ir a trabajar al campo), David Menguía (repartidor de leche en Ciudad de México), Yldor Llach (artista de circo en bici), Kilian Elvira (diseñador de producto en Forestal), Stephan Van der Zwan (fundador de Procycling Stats), Lois Raposo (afilador en Madrid), Jan Panyaufeuang (conductor de Samlor en Tailandia) o Carmen Estévez (fundadora de la empresa de ciclologística Bikelogic).

“Queríamos mezclarlos a todos, no para coleccionar casos sino para tejer una red de relatos que dialogan entre sí, permitiéndonos entender hasta qué punto la bici atraviesa realidades muy diferentes” (Eduard Tarrés, Bici Lab Andorra)

Historias en el espacio

Como es costumbre en el Bici Lab, llama la atención la capacidad de la exposición para convertir historias en algo tangible. Muchas de estas historias están asociadas a bicis y objetos cedidos por los propios protagonistas, lo que introduce una dimensión física que refuerza el relato y evita que se quede en lo puramente narrativo. ¿Un buen ejemplo? La presencia de una GAC de principios del s.XX usada por el cuerpo de bomberos de Barcelona, y con la que se construye un diálogo con un bombero actual.

La pasión

“Creo que todas las historias mostradas tiene algo en común”, explica Tarrés, “y es que sus protagonistas tuvieron un punto de inflexión en su vidaque canalizaron con la bicicleta”. A veces como oportunidad, y otras como necesidad, la exposición reúne esas experiencias sin buscar una conclusión cerrada más allá de que, como concluye el director del museo, “para bien o para mal todos los que trabajamos en torno a la bici la hemos convertido también en una gran pasión”.

La exposición temporal "Un negoci sobre rodes" estará abierta hasta la primavera de 2027.
La exposición temporal "Un negoci sobre rodes" estará abierta hasta la primavera de 2027.

Aprender haciendo

La parte final del recorrido introduce una dimensión participativa que encaja y aporta una capa adicional de comprensión. “Queríamos que la gente pudiera jugar y aprender desde la perspectiva del trabajo y la bici”, explica Tarrés. Por eso el visitante puede enfrentarse a un reto de ciclologística en el que organizar un reparto, ajustar un cambio en un guiño a los mecánicos o recorrer un mapamundi que recoge historias que no han podido incluirse en la exposición.