
Inclasificable, reverenciado y único, Tom Waits (EE UU, 1949) habita entre bares casi vacíos, callejones húmedos y melodías rotas capaces de quebrar al oyente más frío. Con su voz de lija y sus desquiciadas palabras, Waits ha construido una obra que combina jazz, blues, folk y ruido industrial. Un universo que también alcanza el celuloide, como actor en el cine de Jim Jarmusch (Bajo el peso de la ley, Coffee and Cigarettes, Los muertos no mueren) o los Coen (La balada de Walter Scruggs) y cantando en bandas sonoras inolvidables. Su capacidad para darle alma a dolores cotidianos provocaron que el más grande del momento, Francis Ford Coppola, le eligiera para escribir la música de One from the Heart.
Corazonada ruinosa
Corazonada, One From The Heart, 1982. Un fracaso monumental, un caso a estudiar en la historia del cine. Para crearla Coppola fundó su propio estudio, Zoetrope, apostándolo todo por una obra experimental y teatral, rodada casi por completo en estudio y merecedora de un derroche técnico y artístico descomunales. El resultado fue arrebatador y calamitoso. Una ruina económica. Pero la película es reivindicada como imprescindible y la música de Waits (compuesta junto a Crystal Gayle), un clásico. En una de sus escenas más recordadas, la del personaje interpretado por Frederic Forrest deambulando por un decorado imposible, es cuando empieza a sonar Broken Bicycles.
Bicicletas que hablan
Waits emplea bicicletas rotas para hablar de amores delicados, el paso del tiempo y lo poco que queda cuando todo se ha gastado. “Broken bicycles, old busted chains, rusted handlebars out in the rain” empieza una canción con bicis abandonadas como metáfora de sentimientos usados y recuerdos que ya no sirven de nada. “These things you’ve given me, they always will stay / they’re broken… butI’ll never throw them away”. Por una vez, las bicicletas no son símbolo de movilidad, sino de memorias y emociones estancadas.
Coppola & Waits
La relación entre estos dos genios del cine (Coppola, autor de la trilogía de El Padrino y Apocalipsis Now) y la música (Waits, con discos como Small Change, Swordfishtrombones, Raindogs y Mule Variations) fue, por desgracia, esporádica. Pero el director siempre declaró su admiración por el músico y terminó convocándole también como actor en Bram Stoker’s Dracula, 1992, donde Waits interpretó al delirante R. M. Renfield. Waits, por su parte, reconoce que Corazonada es uno de sus trabajos más artísticos, una oportunidad de componer sin límites y experimentar con narrativas tan teatrales que nunca llegó a imaginar.

Dos gigantes
Tanto Coppola como Waits siguen siendo a día de hoy figuras inmensas. Coppola estrenó en 2024, tras décadas de preparación, Megalópolis, reafirmando su papel de visionario del cine e incurriendo en un desastre financiero con ecos de Corazonada. Waits sigue actuando y publicando trabajos esporádicos, siempre rodeados de culto y devoción. La aparición de cualquiera de los dos en forma de película, disco, concierto o banda sonora es recibida como un acontecimiento, y más de cuatro décadas después Broken Bicycles sigue siendo única por su capacidad para construir belleza con cosas rotas, transformar objetos cotidianos en arte y recordar cómo, a veces, una simple bicicleta abandonada bajo la lluvia puede resumir la vida.
