Ciudades

Maravillas Ciclistas: el túnel de Morlans

Viajamos hasta San Sebastián para conocer, de la mano de sus creadores y usuarios, el singular túnel de Morlans.

“La historia de ese túnel es realmente bonita, me sorprende que nunca se haya escrito mucho sobre ella”, nos cuenta Odón Elorza, alcalde de San Sebastián desde 1991 a 2011 e impulsor de esta infraestructura ciclista. Nunca es tarde para hacerlo, porque no hablamos de un túnel cualquiera.

Reconocido en su día por el diario británico* The Guardian* como una de las mejores infraestructuras ciclistas del mundo, el túnel nació con el nuevo milenio. “Siendo alcalde, allá por el año 2000”, recuerda Elorza, “supe que dos túneles de vía estrecha que recorrían la ciudad iban a quedar fuera de servicio. Habían pasado de manos del estado al Gobierno vasco, y se me metió en la cabeza transformarlos es una infraestructura ciclista porque por aquel entonces estábamos a vueltas con los bidegorris”.

Inspiración parisina

Según cuenta el exalcalde, un viaje a París fue determinante. “Tuve la oportunidad de pedalear por Promenade Plantée, el Paseo Plantado, una antigua vía de ferrocarril que se utilizaba para sacar los toneles de vino del Sena a la Bastilla, y me enamoré. Tomé buena nota de cómo se habían habilitado los túneles y paseos y volví a San Sebastián con la idea mucho más clara. Tras varios años de espera, para que quedara en desuso, y otros dos de negociaciones con el Gobierno vasco, conseguí que nos dieran la concesión”.

El túnel fue inaugurado por el propio Elorza en 2009. Cuenta con 840 metros de longitud, además de un tramo inicial de 400 metros al aire libre y otro de 300 metros que discurre entre vegetación. Tiene 2,2 metros de anchura, con unos 92 cm de franja a cada lado. En su interior hay 29 cámaras de seguridad para evitar los robos, y se cierra a público durante la noche, entre las 23 y las 6.30h. El presupuesto para su realización fue de 2,6 millones de euros.

“Es una infraestructura espectacular, que cumple un papel muy importante en la red ciclista local”, sostiene Higinio Otazu, miembro de la asociación de ciclistas Kalapié. “En un primer momento deslizamos algunas críticas por la inversión tan fuerte que supuso, pero no tardamos en darnos cuenta de que era una gran idea y fue recibida con los brazos abiertos por los ciclistas de San Sebastián”.

Útil y rápido

Para Manuel González, responsable de la Zikloteka de San Sebastián, el túnel fue “una oportunidad histórica”. En su opinión, hoy en día “sería impensable horadar el monte y para hacer un túnel de esas características”, y la instalación permite unir dos zonas importantes de San Sebastián: el oeste de la ciudad, los barrios del Antiguo e Ibaeta, la zona universitaria y una serie de polígonos  empresariales y tecnológicos, con el centro interior de la ciudad o el barrio de Amara. “Gracias al túnel”, explica González, “tienes un tránsito cómodo y rápido en bicicleta entre dos zonas pobladas”.

Su utilidad es cuantificable: según los datos municipales, el túnel propicia una media de 800 trayectos ciclistas diarios, llegándose a alcanzar muchos más en determinadas épocas. “Cada vez se usa más”, confirma González: es probable que, al igual que pasa con la propia bicicleta, cada vez lo sea más.