Qué cambia para quienes nos movemos en bici: novedades del nuevo Reglamento General de Circulación

El próximo 1 de octubre entra en vigor una de las reformas más importantes del Reglamento General de Circulación de los últimos años. El nuevo texto pone el foco en la protección de los usuarios vulnerables y refuerza el papel de la bicicleta en nuestras ciudades con medidas que afectan tanto a la seguridad vial como a la movilidad cotidiana. Repasamos los cambios más importantes.

Durante años, el Reglamento General de Circulación estuvo pensado, sobre todo, para responder a una movilidad dominada por el automóvil y la carretera. Sin embargo, nuestras ciudades han cambiado. Cada vez caminamos más, utilizamos más la bicicleta, aparecen nuevos modos de transporte y la convivencia entre todos ellos exige nuevas reglas del juego.

Eso es precisamente lo que persigue la reforma que entrará en vigor el próximo 1 de octubre. La Dirección General de Tráfico ha actualizado una norma con más de dos décadas de antigüedad para situar a las personas (y especialmente a los llamados usuarios vulnerables) en el centro de la movilidad. Entre ellos se encuentran peatones, ciclistas, usuarios de vehículos de movilidad personal, personas mayores, menores o personas con discapacidad.

La reforma incorpora numerosas novedades, aunque algunas de ellas resultan especialmente relevantes para quienes utilizan la bicicleta como medio de transporte, de ocio o de trabajo.

El Reglamento da un paso importante hacia una movilidad más segura y adaptada a la realidad de nuestras ciudades

Una de las medidas más esperadas es la posibilidad de implantar el doble sentido ciclista en calles de un único carril limitadas a 30 km/h, siempre que exista la señalización correspondiente. Se trata de una solución ampliamente implantada en numerosos países europeos que permite realizar trayectos más directos, reduce rodeos innecesarios y contribuye, además, a calmar el tráfico y mejorar la convivencia entre todos los usuarios de la vía.

La reforma también incorpora novedades importantes para la movilidad familiar y profesional. A partir de ahora desaparece el límite de edad para transportar menores en asientos homologados (pasando a establecerse únicamente un límite de peso), se permite transportar a dos menores en bicicletas debidamente homologadas y se regula de forma más clara el uso de remolques para transportar personas, mercancías o animales. Un avance especialmente relevante para el creciente sector de la ciclologística, pero también para muchas familias que utilizan la bicicleta en sus desplazamientos cotidianos.

Junto a ello, el nuevo Reglamento refuerza la protección de quienes circulan en bicicleta tanto en ciudad como en carretera, incorporando nuevas obligaciones para los conductores de vehículos a motor durante adelantamientos y situaciones de convivencia en la vía.

Algunos retos pendientes

Aunque la reforma supone un avance significativo, muchas entidades vinculadas a la movilidad ciclista consideran que todavía quedan medidas por incorporar. Entre ellas figura la posibilidad de permitir el paso de bicicletas en determinados semáforos en rojo cuando exista una señalización específica, una solución ya utilizada desde hace años en numerosos países europeos y que mejora la fluidez sin comprometer la seguridad.

Más protección, más seguridad jurídica y más herramientas para las ciudades: la reforma abre una nueva etapa para la movilidad en bicicleta en España

Otro de los aspectos más destacados de la reforma es que, por primera vez, el Reglamento dedica un título específico a la circulación en entornos urbanos. Puede parecer un cambio menor, pero supone reconocer jurídicamente una realidad evidente: hoy las ciudades concentran buena parte de los desplazamientos cotidianos y necesitan herramientas propias para gestionar una movilidad cada vez más diversa.

En definitiva, el nuevo Reglamento General de Circulación representa un paso adelante para la bicicleta y para la movilidad activa en España. Ahora comienza el verdadero desafío: que administraciones, técnicos y ciudadanía aprovechen este nuevo marco normativo para construir ciudades más seguras, más cómodas y más atractivas para quienes deciden desplazarse sobre dos ruedas.