Ciudades

Casi 8.000 plazas te esperan: así es el increíble párking de bicicletas de la nueva estación de Delft

Tren y bicicleta: una combinación perfecta para llegar a cualquier parte. Bien lo saben en los Países Bajos y, especialmente, en Delft, una idílica ciudad cuya estación ferroviaria tiene un aparcamiento ciclista muy especial.

A mitad de camino entre Rotterdam y La Haya, en la conocida como Holanda Meridional, se ubica una de las ciudades más cautivadoras de los Países Bajos. Con apenas 100.000 habitantes, Delft es una ciudad universitaria con un ambiente único. Y, también, uno de esos lugares con los que todo ciclista sueña. Porque llegar pedaleando a cualquiera de sus rincones, desde la icónica Oude Kerk (iglesia vieja) al Prinsenhof (Palacio del Príncipe), pasando por frondosos parques como el del distrito de Delftse Hout, es fácil y cómodo. Un auténtico placer.

Pero, e incluso en un lugar en el que la bicicleta es la reina absoluta en cuanto a la movilidad, el ciclismo urbano también se enfrenta a problemas y retos en Delft. Uno de ellos, endémico de todo el país, es qué hacer con la inmensa cantidad de bicicletas que se agolpan en las calles. En una nación con más bicicletas que personas, y donde un tercio de los desplazamientos urbanos se realizan a pedales, encontrar hueco para todas esas monturas puede convertirse en un auténtico desafío.

(Foto: Benthem Crouwel Architekten).
(Foto: Benthem Crouwel Architekten).

“En los Países Bajos todo el mundo tiene una bicicleta, tal vez incluso más de una: por eso toda nuestra infraestructura se basa en la presencia de ciclistas”, reflexiona Anouk Kogelman, del estudio de arquitectura Benthem Crouwel Architects. Con sede en la capital, Amsterdam, y también responsable del diseño de la Estación Central de Rotterdam, el estudio Benthem Crouwel fue el encargado de afrontar uno de los proyectos más ambiciosos de los realizados en Delft durante las últimas décadas: la nueva estación de tren y, por extensión, su modélico y amplio parking para bicicletas.

Cómodo y gratuito

Con capacidad para 5.000 vehículos, este aparcamiento simboliza como pocos la importancia de la intermodalidad. Hablamos de un perfecto ejemplo de la simbiosis que puede construirse entre la bicicleta y el tren, un medio de transporte igualmente clave en los Países Bajos y que vértebra su territorio y principales ciudades de forma modélica. En persona, la escena parece extraída de un sueño: los ciclistas llegan en bicicleta a la estación, acceden al parking por una rampa, dejan su bici (casi siempre, en unas cómodas instalaciones de doble altura) y, tras salvar un pequeño tramo de escaleras, están listos para tomar el tren. Rápido, cómodo y eficiente.

Ubicado en un gran espacio rectangular sobre las vías, el parking ideado por Benthem Crouwel cuenta con luz natural gracias a un gran ventanal. Dejar allí la bicicleta es gratis, y se puede hacer durante 14 días seguidos. Unas características que responden a las necesidades de los universitarios, que se desplazan habitualmente en tren a sus barrios y ciudades de residencia.

(Foto: Benthem Crouwel Architekten).
(Foto: Benthem Crouwel Architekten).

Pero un proyecto de estas características no está exento de retos. Daniel Jongtien, otro de los arquitectos de Benthem Crouwel, repasa algunos de ellos. “La estación tenía que estar bajo tierra, lo que conlleva un coste elevado: hacer un túnel te obliga a ser muy eficiente en lo que se refiere al uso del espacio”. Pero todo reto puede convertirse en una oportunidad. “Pronto nos dimos cuenta de que, dadas las características del lugar, teníamos la posibilidad de contar con un gran espacio en la parte superior. Fue como un regalo”.

El resultado es brillante. Un parking en el que se han cuidado todos los detalles, y en el que también se ha tenido en cuenta la seguridad de sus usuarios. “En su interior no existen caminos cortados, ni esquinas, ni giros inesperados”, explica Jongtien. “Queremos que todo el mundo se sienta cómodo y seguro en su interior, especialmente las mujeres”. La respuesta de los ciclistas locales no pudo ser más entusiasta: desde su apertura, en 2015, el parking ha permanecido atestado de bicicletas.

(Foto: Benthem Crouwel Architekten).
(Foto: Benthem Crouwel Architekten).

Es cierto: en los Países Bajos, toda infraestructura para aparcar bicicletas parece poca. Por ello, Benthem Crouwel diseñó otro parking anexo con capacidad para otras 2.700 bicicletas (que, en este caso, pueden permanecer hasta 28 días). En total, casi ocho mil vehículos que pueden estacionarse en las inmediaciones de la estación. “Sí, eso son muchas bicicletas”, reconoce Daniel, “pero eso no es un problema grave. Al contrario: creo que el problema lo tendríamos si todos esos ciclistas estuvieran conduciendo coches e intentando aparcarlos por ahí”. Amén.

[Este reportaje forma parte de la edición impresa de Ciclosfera #31. Lee el número completo aquí]