Cultura ciclista

Millones de europeos están dejando de pedalear según un estudio de Shimano

Shimano ha presentado la cuarta edición de su ambicioso informe "State of the Nation", basado en 25.000 encuestas en más de 25 países, y las conclusiones son una llamada de atención para la industria y las administraciones: el mantenimiento deficiente y la percepción de inseguridad infantil están frenando el crecimiento del ciclismo en Europa.

El estudio que cada año presenta Shimano ofrece este año algunos datos que deberíamos ir teniendo en cuenta para que el sector vaya todavía mejor. Se estima que 121 millones de personas en Europa montan menos en bicicleta debido a las dificultades para acceder a servicios de reparación. No es que no quieran pedalear, es que su bicicleta no está a punto y no encuentran cómo solucionarlo de forma sencilla.

El informe revela que el 91,6% de los españoles ha tenido una bicicleta en algún momento de su vida, pero solo el 62,2% posee una en la actualidad. Esta caída de casi 30 puntos porcentuales indica que el ciclismo es algo que "se vive de niño" pero se abandona de forma bastante masiva según vamos cumpliendo años, una brecha mucho más profunda que la de países como los Países Bajos (donde la caída es de apenas el 8,6%).

Según los datos de Shimano, el mantenimiento tiene gran parte de la culpa de esta caída. Mientras que en países como Alemania el problema es el tiempo de espera (los talleres están saturados), en España el obstáculo es la logística: el 37% de los españoles denuncia la falta de tiendas cercanas o los horarios de apertura poco convenientes. La conclusión es que no nos faltan mecánicos, nos falta proximidad. El estudio sugiere que el modelo de tienda en España sufre un problema de cobertura: los puntos de servicio no están donde la gente realmente vive y necesita usar su bicicleta.

En Europa, 65 millones de personas han dejado de pedalear casi por completo debido a las barreras en el mantenimiento de sus bicicletas.

A pesar de los retos logísticos, España destaca notablemente en un apartado que consideramos fundamental en Ciclosfera: la esperanza en las nuevas generaciones. Nuestro país ocupa el cuarto puesto europeo en percepción de seguridad infantil. La mitad de los españoles considera que las condiciones para que los niños pedaleen han mejorado en el último año, un optimismo que contrasta con el pesimismo de los Países Bajos, donde el auge de las "fatbikes" eléctricas está generando una sensación de caos e inseguridad en los carriles bici como te contamos hace poco en Ciclosfera #53.

Además de por la infraestructura, se abandona el ciclismo por falta de servicio.
Además de por la infraestructura, se abandona el ciclismo por falta de servicio.

Pero ojo, porque continúa abierta en nuestro país la brecha de género: los hombres en España son un 9% más optimistas que las mujeres respecto a esta seguridad. Para Shimano, este dato es importante porque si las familias no perciben el entorno como seguro, los niños no desarrollarán hábitos que perduren en la adolescencia, poniendo en riesgo el relevo generacional del sector.

"Vemos a millones de personas que quieren montar en bicicleta, pero se ven alejadas por barreras que no deberían existir" (Ties van Dijk, Shimano Europe)

España lidera el ranking de percepción de mejora en infraestructuras: el 44% de los encuestados cree que sus carriles bici han mejorado en los últimos 12 meses. Es curioso observar cómo países "pioneros" como Dinamarca o Bélgica aparecen en los últimos puestos de esta lista. Según el informe, esto no significa que sus infraestructuras sean peores, sino que sus ciudadanos tienen estándares mucho más altos y exigentes. En España, al partir de una base más baja, cada nuevo kilómetro de carril bici se percibe como un avance triunfal.

Ties van Dijk, especialista de Shimano Europe, es tajante: la infraestructura física (el cemento) ya no es suficiente. "Vemos a millones de personas que quieren montar en bicicleta, pero se ven alejadas por barreras que no deberían existir". El informe deja claro que el futuro del ciclismo no depende solo de fabricar mejores bicicletas, sino de garantizar que mantenerlas sea tan fácil como comprar el pan y que el entorno sea lo suficientemente amable para que un niño sea el dueño de la calle.