Bicicletas

Diez razones por las que los ayuntamientos deben apostar por la bicicleta

Desgranamos los argumentos por los que los ayuntamientos de nuestras ciudades deben poner la bicicleta en su agenda de manera prioritaria y urgente.

1. Disminuye la contaminación ambiental.

Es algo obvio y, seguramente, el primer motivo que viene a la mente de la mayoría cuando pensamos en los beneficios que aporta a una ciudad el hecho de que un importante porcentaje de sus ciudadanos se muevan en bicicleta, y no en coche. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la contaminación ambiental provoca cada año 370.000 muertes prematuras en Europa, un veneno que, además, afecta de manera especialmente significativa a los ciclistas. El 93% de la población española respira un aire que excede los niveles considerados como peligrosos para la salud. Conviene decirlo una vez más: tenemos derecho a respirar aire limpio, y es nuestro deber reclamarlo.

2. Supone un importante ahorro económico.

Un punto directamente relacionado con el anterior. Tal y como detalló el año pasado un informe elaborado por la Alianza Europea de Salud Pública, España gasta más de 3.600 millones de euros al año en tratar las enfermedades relacionadas con la contaminación del aire por culpa del tráfico. Una cifra que nos sitúa como el segundo país europeo, sólo por detrás de Alemania (13.381 millones), con el mayor coste en salud por este motivo. A nivel general, la contaminación atmosférica provocada por el tráfico cuesta a toda Europa más de 72.000 millones de euros anuales en salud, de los cuales 52.865 millones son sufragados por los diferentes gobiernos. La salud y la economía van de la mano. Todo ello, por no hablar del ahorro en el bolsillo de cada ciudadano que se pasa a la bicicleta, cifrado en unos 1.540 euros al año.

3. Es un arma poderosa contra el cambio climático.

La lucha contra el cambio climático se ha convertido, al menos en teoría, en una prioridad para los ayuntamientos de las urbes más pobladas del planeta. Una batalla en la que la bicicleta es un aliado único. Vayamos, de nuevo, a los datos: un aumento global del 20% en la movilidad ciclista podría reducir las emisiones en casi un 11%, según un estudio realizado en 2015 por el Instituto de Política de Transporte y Desarrollo. Otro dato a nivel local: un estudio de 2011 determinó que sistemas como el Bicing de Barcelona ahorran 9.000 toneladas métricas de dióxido de carbono cada año. No hay nada más sostenible que moverse en bicicleta.

Todos los ciudadanos se benefician de un mayor uso de la bicicleta.
Todos los ciudadanos se benefician de un mayor uso de la bicicleta.

4. Mejora el tráfico.

Embotellamientos infinitos, ruido, malos humos, crispación y estrés… Hasta ahora, las políticas han priorizado la infraestructura pensada para los coches con más y más grandes carreterasm lo que se ha demostrado un auténtico fracaso a la hora de atajar uno de los problemas que más desesperanza han provocado en los ciudadanos durante el último medio siglo; se ha demostrado que más carreteras no equivalen a menos atascos, sino más bien al contrario. La solución pasa, de nuevo, por la bicicleta. Porque hay algo en lo que muchos no piensan: un ciclista en la calle no sólo está pedaleando en favor de su salud y de una ciudad más amable: también está contribuyendo a que los coches tengan más espacio para circular. De nada, amigos conductores.

5. Libera espacio público.

Se calcula que un coche pasa el 95% de su vida útil detenido, en la mayor parte de las ocasiones ocupando un espacio público que bien podría destinarse a cualquier otro tipo de equipamiento pensado para todos los ciudadanos. ¿Aceras más anchas? ¿Más parques infantiles? Lo que fuera: siempre será preferible a las infinitas filas de coches que hoy en día siguen invadiendo nuestras calles. Que ya nos hayamos acostumbrado a ello no hace que siga siendo un disparate.

6. Reduce el número de accidentes… y de muertes.

Según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que analizó el impacto de los sistemas de bicicleta compartida de las principales ciudades europeas, cambiar coches por bicicletas compartidas podría evitar 73 muertes al año. Los datos de peatones atropellados también invitan a la reflexión: cada año se producen en las ciudades españolas 10.000 atropellos por parte de vehículos motorizados. ¿Cuántos de ellos pasarían a la historia si redujésemos de manera sustancial el número de coches en las calles?

“Una sociedad ciclista es, también, una sociedad más productiva”

7. Hace que caiga el absentismo laboral.

Una sociedad ciclista es, también, una sociedad más productiva. Por ello todas las empresas que quieran que sus empleados trabajen más y mejor deberían apostar por fomentar los desplazamientos en bicicleta hasta el centro de trabajo con complementos económicos en su nómina, instalaciones pensadas para ellos o cualquier tipo de facilidad que les ayude a dar el paso. Según datos de la consultora Grass Roots, que fueron presentados en 2014 por el Ministerio de Hacienda, el uso diario de la bicicleta para ir a trabajar reduce en un 25% el absentismo laboral.

Con la bici, ganamos todos.
Con la bici, ganamos todos.

8. Agiliza la logística.

El reparto de paquetería y mercancías, cada vez más extendido por la popularización del comercio electrónico, es un sector en el que la bicicleta ha de jugar un papel protagonista. La llamada ciclologística está destinada a cambiar la manera en que se recogen y entregan todo tipo de paquetes. De hecho, En unas declaraciones recientes , Dani Ruiz, CEO y fundador de la empresa de reparto sostenible Txita, de San Sebastián, denunciaba recientemente que “no puede ser que los políticos cambien cada cuatro años y que tengamos que convencer, al nuevo que llega, de la importancia de la ciclologistica”. Dani reclamaba “un acuerdo transversal” en beneficio de todos los ciudadanos para un necesario cambio de modelo.

Ciclistas en Malmö, Suecia. (Foto: Walk Eagle Rock, Flickr).
Ciclistas en Malmö, Suecia. (Foto: Walk Eagle Rock, Flickr).

9. Beneficia al comercio.

Una de las grandes ventajas que tiene la movilidad ciclista es su capacidad de reportar importantes beneficios a todos los ciudadanos, independientemente de que se muevan o no en bicicleta. Es el caso de los comerciantes, que deberían recibir con los brazos abiertos toda apuesta municipal en favor del ciclismo urbano. ¿Por qué? Porque, tal y como demuestran los datos, los ciclistas hacen más paradas no planeadas, gastan más dinero (y acuden a los establecimientos más veces) e incluso llegan más lejos para comprar artículos de todo tipo.

“Si los políticos quieren ciudadanos contentos que, a la postre, sean potenciales votantes, apostar por la bicicleta debe convertirse en una prioridad”

10. Hace a los ciudadanos más felices.

Al final, todos buscamos la felicidad en las pequeñas cosas. Y dedicar un rato al día, ya sean diez minutos o una hora, a sentir el aire en la cara mientras pedaleamos la garantiza como pocas cosas. Los beneficios del uso de la bicicleta para nuestra salud mental han sido cuantificados por infinidad de estudios. Si los políticos quieren ciudadanos contentos que, a la postre, sean potenciales votantes, apostar por la bicicleta debe convertirse en una prioridad.